UPyD: lo que nos une

Cita

"Las artes que faltan en una Nación, siendo provechosas, es necesario introducirlas y esto se consigue o enviando naturales que las aprendan y traigan de fuera o trayendo artistas extranjeros hábiles que las enseñen en España. Si se hace uno y otro a costa del público llegarán los oficios más fácilmente a su plena perfección."
Conde de Campomanes.
(Discurso sobre el fomento de la industria popular. XVII).

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Francisco Javier Alexandre Hurlé.

Francisco Javier Alexandre Hurlé.
Todas las opiniones expresadas en esta bitácora responden a mi única opinión personal y no vinculan a ninguna persona ni institución más.
"Mala tempora, laboriosa tempora, hoc dicunt homines. Bene vivamus, et bona sunt tempora. Nos sumus tempora: quales sumus, talia sunt tempora" (Agustín de Hipona - siglo IV).
Los hombres dicen que son malos tiempos, tiempos difíciles. Vivamos bien y los tiempos serán buenos. Porque los tiempos somos nosotros. Tal como seamos, así serán los tiempos.
miércoles, 28 de septiembre de 2011

No sé si los indignados tienen patrono o no. Si lo necesitan para algo. Ni si lo quieren tener. Pero si alguien tuviera que serlo, Moisés sería un magnífico candidato. Quizás no fuera el primer indignado, pero sí que es uno de los primeros que cita la historia y además, ha cumplido fielmente todas las fases características del verdadero y auténtico indignado. Si tenéis la paciencia de repasar conmigo la historia, veréis que es cierto lo que digo.
Primera fase: al pre-indignado le abruma el poder con exigencias. Cuando Moisés ya ha conseguido librarse del faraón y sacar al pueblo de Israel de Egipto, "el que manda" le exige un puntito más y le ordena subir al monte más alto para darle los mandamientos. Podía habérselos dado allí mismo, pero no, al pre-indignado siempre se le exige el máximo esfuerzo. Por supuesto, amparándose en el bien común. Moisés hace un gran esfuerzo y sube hasta lo alto del Sinaí. Allí, después de subir al punto más alto de toda la región, Moisés recibe los mandamientos. Pero, ¿en qué formato? ¿En un práctico USB o DVD? Pues no. La autoridad suprema siempre exige más y se lo entrega en formato "piedra". Ideal para su traslado desde lo alto del monte a la falda donde se encuentran el resto de compañeros. Así que Moisés, bravo donde los haya, tiene que realizar el peligroso descenso cargando con las pesadas piedras. El pre-indignado está abrumado con la carga que le ponen sobre los hombros pero cumple como el mejor.

Segunda fase: los dirigentes locales también defraudan al pre-indignado. Cuando Moisés baja de la montaña y llega de nuevo al campamento, se encuentra con que los dirigentes locales también le han fallado. Han pedido a todos los vecinos que paguen un nuevo impuesto y aporten hasta el último gramo de oro para llevar a cabo una mega obra: "hacer un ídolo nuevo". Además, organizan fiestas por todo lo alto donde abunda el consumo de alcohol y drogaina para tener al pueblo adormecido y contento. Y, por si fuera poco, son afiliados de un partido de la oposición y se instaura la idolatría a un nuevo poder supremo. Moisés, comprende que todos los que mandan son iguales y se hace indignado de pleno derecho.

Tercera fase: el indignado siente unos irresistibles deseos de romper algo. En el momento en que la situación se hace insostenible para Moisés y su indignación alcanza el máximo posible, explota y desea romper algo para desahogar su ira. Por eso, toma las tablas de la ley y las tira contra el suelo rompiéndolas. Todos los poderes públicos se asustan y se preocupan por las posibles repercusiones de la ira del indignado.

Cuarta fase: las fuerzas dirigentes tratan de aplacar al indignado con buenas palabras. Sorprendidos por la dura reacción del indignado Moisés, todos los dirigentes locales, los vecinos, amigos y compañeros tratan de complacer al indignado. Le prometen que todo volverá a ser como antes, que bajarán los impuestos, subirán los servicios, mejorarán las infraestructuras, tomarán decisiones democráticamente consensuadas y ganarán los equipos deportivos locales.

Quinta, y última,  fase: el indignado paga los platos rotos. Moisés, sorprendido en su buena fe por las buenas palabras con que le han endulzado los oídos, da su brazo a torcer y vuelve a aceptar las reglas del juego vigentes. Por supuesto, ¿sabéis a quién le toca subir de nuevo al monte más alto a por las nuevas piedras con los mandamientos?


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Nota: Mi buen amigo Ignacio me ha apostillado esta entrada de la bitácora, diciéndome que el problema de Moisés es que le han dado las leyes en lugar de participar en su elaboración. Como me ha parecido un apunte interesante lo añado para que cada cuál se cree su propia opinión al respecto.